"Μαύρο & Κόκκινο"

Συλλογικότητα για τον Κοινωνικό Αναρχισμό

Εl rey está desnudo, la izquierda está -otra vez- muerta | Posicionamiento generalizado ideológico & político

Εl rey está desnudo, la izquierda está -otra vez- muerta | Posicionamiento generalizado ideológico & político (κείμενο πολιτικής ανάλυσης της συλλογικότητας «Μαύρο & Κόκκινο» μεταφρασμένο στα Ισπανικά. Ευχαριστούμε πολύ την συντρόφισσα που έκανε τη μετάφραση)

“La luz la piden los tontos
y los esclavos desde el cielo,
pero dioses y malditos
no están allí, sino aquí.
Si lo justo deseas, querido,
a través de lo justo de la guerra
lo encontrarás. Donde se desea libertad,
se agarra la espada.”
Varnalis, K.

El resultado del referéndum dejó al gobierno desnudo frente a la voluntad del pueblo. Ahora se aborda abiertamente la cuestión: ¿En qué base social se apoyará el nuevo referéndum de la gestión izquierdista? La respuesta es obvia incluso para los ignorantes y, por supuesto, para los que votaron a favor del «SÍ». ¿A los intereses de qué clase sirve, esta banda? Ésto es también algo conocido por todas: los de la tradicional clase alta burguesa. La resurrección política, entonces, de la clase burguesa y la dominación de su ideología hegemónica no se realizarán principalmente en los asientos de los traidores, que han tenido más un efecto disuasorio que un efecto dinamizador (con la excepción del «golpe de estado» que Tzimeros reclamó a través de Facebook y dando ultimátum), sino a través de la asimilación total de SYRIZA en el bloque burgués tradicional. Y eso es exactamente lo que está pasando hoy en día frente a nuestros ojos. Por supuesto, el objetivo no es solo el gobierno «de izquierdas» en sí, sino también el predominio de la ideología burguesa-capitalista hegemónica en grandes partes del pueblo, que rompieron con el miedo y la aterrorización por parte del Gran Capital. SYRIZA funcionará como puente de comunicación, es decir, tendrá el papel de representante político entre el Capital y los votantes del «NO», debido que es la única fuerza que tiene acceso y influencia sobre estos sectores sociales. SYRIZA constituye el «caballo de Troya» por su manipulación de la negación de los oprimidos, la cuál intenta transformar en afirmación frente a los mandatos del capital local e internacional.

No nos engañemos• el referéndum no ha sido declarado para cumplir un papel en el extranjero, sinó solamente para funcionar como ornamento potencial de «evidencia democrática» en el equipo negociador de Tsipras. Su único uso estuvo dirigido inflexiblemente hacia el interior del país y eso lo supieron todas las fuerzas políticas y lo supimos nosotras también. Es así como el gobierno y SYRIZA manejaron el «NO»: presionando temporalmente a los políticos de los tradicionales partidos del bloque burgués y excluyéndoles, así, de la posibilidad de hacer cualquier tipo de «crítica» sobre el nuevo memorándum, porque esta banda afirma la votación del memorándum incondicionalmente. Al mismo tiempo se aseguran el consenso esperado de la oposición hacia una «línea nacional», gestionada políticamente por el gobierno. Además están creando una sensación «democrática», mientras crean nuevas excusas para los ejecutivos del mecanismo partidista. El bloque burgués se pliega, dejando atrás el dilema de antes del referéndum del «Euro o Dracma», porque es el gobierno en sí quien ha transformado en la práctica el sentido del «NO» en «ninguna ruptura con Europa». Un paso atrás, tres pasos adelante para el Capital. El mundo burgués puede finalmente reforzarse y reconstituirse, unido otra vez. SYRIZA ha desempeñado su papel: intentar renovar la legitimación social de las instituciones y cortar de la manera más dura la movilización social, experimentando el establecimiento de la paz social, mientras que la peor crisis social se inicia con unas condiciones muy adversas para los oprimidos, durante el tercer memorándum destinado a durar 3 años. El rey está desnudo, la sedación de la izquierda se inscribe en la historia exactamente como lo que era: una ilusión. Y se pregunta el pueblo: “¿Se tira pedos el muerto?”.

Pero el gobierno usa el referéndum de una manera más esencial; como “indicador fiable de democracia” se puede utilizar, no para incitar la ruptura con la UE y la salida del Euro, sinó para apoyar el nuevo intento del mecanismo partidista de SYRIZA respecto al peculiar “golpe de estado europeo-alemán”. Partiendo del supuesto “golpe de estado”, contra el cuál “no puede” enfrentarse el gobierno (pero la verdad es que tampoco le apetece), se define la nueva narración gubernativa en el contexto del memorándum de la izquierda. Esta narrativa repetirá más o menos lo siguiente: “Es imposible negar un nuevo memorándum, es decir, la extensión brutal de la depreciación salvaje del trabajo y de la vida de los de abajo, pero es mejor que haya un gobierno para gestionar más eficientemente los demás asuntos como por ejemplo la corrupción, la evasión fiscal, el control de los medios de comunicación, etc”. Nuestra respuesta: ésto son solo repugnancias que se repiten, vomitando los alteregos de los gobiernos anteriores, los cuáles ahora se sienten con razón y con razón total. Todo el proceso del uso espectacular del referéndum y las demás bravuconadas del gobierno tenían un objetivo que cada oprimido tiene que comprender y aprender bien: llevar a SYRIZA a cargo del bloque burgués, a cargo de las demás fuerzas políticas tradicionales que habían agotado ya todas sus posibilidades de influencia sobre las masas. Teniendo en cuenta que el gobierno de SYRIZA-ANEL entra totalmente en la banda de “Los del memorándum”, el dilema «memorándum-antimemorándum» que llevó SYRIZA al poder se esfuma a través de la victoria del que mandaba desde siempre: el Capital. Nunca antes se había votado una propuesta para un memorándum con 251 votos positivos. Tánta es la no correspondencia de los “SÍ” frente a los 3.358.450 de “NO”. El cambio por este favor sin precedentes por parte de la “izquierda” al Capital se abona en SYRIZA, que consigue dirigir la mediación política del Capital. Pero eso solo por ahora, porque lo que SYRIZA intenta desesperadamente mitigar dialécticamente, es decir, la extensión de la explotación de clase, será agudizada por la realidad de la situación mañana mismo. Además, podremos entender la medida de estos favores en su totalidad solo si nos damos en cuenta del hecho de que hasta que los cabrones de la GSEE (Federación General de los Trabajadores de Grecia) han perdido su credibilidad definitivamente debido a su posicionamiento frente al referéndum, apoyando la estancia en la UE. ¿Cómo esperan convocar ahora a las huelgas generales -que se parecen más a “fiestas generales”- esos perros vendidos que se supone que son los “representantes institucionales de la clase obrera”?

Para que no haya la idea de que estamos “fuera de la realidad”, diremos lo siguiente: lo que los seguidores gubernamentales llaman “golpe de estado europeo” no es otra cosa que la prolongación de la afirmación por parte del capital supranacional a favor del proceso de la realización de sí mismo o de su consumación. Al mismo tiempo, la actitud del núcleo duro de la UE muestra la superficialidad de la propuesta sobre “el cambio de la UE” a favor de los pueblos y lo muestra de la manera más definitiva. Frente a esta realidad, las gestiones de la forma de gobierno de la izquierda se pueden clasificar o bien en el lado de los ingenuos (y, por eso, de los totalmente peligrosos), si pretenden no saber una verdad conocida por todas -que esta estructura ha sido creada para la sumisión total de los pueblos europeos (como todas las agencias políticas internacionales que se caracterizan por los valores del capital)- o en el lado de los fulleros del engaño político, en el caso de que se hubieran enterado pero siguieran prometiendo la aplicación del “programa de Tesalónica”, los “desgarros de los memorándums” y las “negativas monumentales patriotas” a través de referéndums. Basadas en esta perspectiva tendremos que analizar distintivamente porqué el sector alemán puede creer que está afianzando su hegemonía europea, aún a través de un Grexit, considerando el hecho de que el gobierno de izquierda nunca lo ha percibido como una opción. Los faroles, sin embargo, han sido en vano, cuando durante los 5 meses de gobierno de SYRIZA-ANEL ya fueron pagados los intereses del FMI por más de 7 billones de euros, los cuales podrían haber sido usados de una manera diferente en el caso del Grexit. Ahora no queda más que afrontar el afán incontrolable del capital internacional.

Así pues, ya no queda nadie que pueda declarar un “NO” total. Nadie fuera del mismo pueblo y es ahí a donde recurrimos nosotras también. Algunos dirían que debido a la manera (previsible) de usar el referéndum por parte del gobierno (y hasta de su “no uso”), el referéndum en sí ha sido totalmente inútil para el pueblo. Se equivocan. Porque independientemente de los medios usados y del hecho de que el «bloque a favor del memorándum» (es decir, la expresión política del ataque del Capital al trabajo) hoy en día es mucho más potente que antes, nunca conseguirá nadie convencer a los millones de oprimidos que eligieron la negativa, de que en julio de 2015 se pasó de repente del día 4 al día 6. Ningún mecanismo, por fuerte que sea, puede convencer fácilmente a la mayoría social de que ha vivido una alucinación colectiva. Todo lo contrario, si el “NO” del referéndum anuló en gran parte el miedo y la aterrorización por parte del Capital, de sus tradicionales portavoces políticos, de sus instituciones, del conjunto de los medios de comunicación, ahora, después de lo que ha pasado, también viene a incluir la negación hacía el propio gobierno. Es justo en la actitud de éste (del gobierno) que se comprueba el hecho de que cuando los poderes dicen “NO”, en realidad quieren decir “Quizás” y, a fin y al cabo, siempre acaban aplicando el “SÍ”.

Y ésto es porque ningún gobierno, por naturaleza, puede contribuir positivamente al pueblo, porque la condición que lo genera es la de la sumisión del pueblo que entrega al poder expropiador el derecho a decidir él mismo (el pueblo) por su destino. Ningún otro puede decidir por nosotras, sin nosotras, que es lo bueno para el conjunto social. Siempre cualquier gobierno, bajo cualquier forma, constituirá el gesto más característico de autoridad, impunidad y tiranía. Hoy, pues, le toca al “gran líder de las izquierdas” A. Tsipras concluir de manera más insolente lo mismo que ya averiguaron Samaras, Papadimos y Papandreou: lo que necesita el pueblo «por su bien» es un nuevo memorándum, una nueva convención de préstamo, para apretar todavía más el lazo en su cuello. Además vivimos dentro de esa paradoja: aunque la apuesta básica del referéndum para nosotras ha sido la negación de la formación voluntaria de condiciones de sumisión, al mismo tiempo se manifestó la postura que defendemos los anarquistas hace siglos: que en las democracias burguesas no se puede rescatar ni la pretensión de democracia. La paradoja consiste justamente en darse cuenta de la futilidad total de la votación (cuando el resultado lo gestiona igualmente el gobierno), a través de votar en si. En otras palabras: los que se abstuvieron se sienten “justificados” y escupen al gobierno; los que votaron por el “NO”, declarando una negación total, se sienten o “asqueados” o (falsamente) “traicionados” y escupen al gobierno. Y aquí se encuentra un terreno dónde se crean las condiciones para que las perspectivas anarquistas, anti-estatales, anti-delegatorias y anti-institucionales aprovechen para aumentar su influencia en la conciencia de las masas.

Pero antes de pasar a asuntos más importantes, queremos contestar algunos absurdismos infantiles de los apurados demagogos del mecanismo partidista de la «izquierda radical». Antes de llegar a la profundidad del asunto, necesitamos mencionar nuestro lamento por su idiotez tan obvia, que se mezcla con nubes de ilusiones sobre la gestión izquierdista y confirma lo que simplemente son: burgueses moribundos que buscan un chaleco salvavidas. Pero esa observación no significa que dejen de ser realmente peligrosos. Nos enfrentaremos contra un argumento suyo que se supone básico e importante. Dicen que el memorándum de la izquierda es mejor, porque las medidas que acompañan a la covención de préstamo pretenden desplazar las “cargas” sobre el Gran Capital. Después de haber intentado contener fuertemente nuestras lágrimas de tanta risa, contestamos empezando por lo menos importante: esa ficción no está ocurriendo en absoluto, porque hay un montón de medidas que atacan directamente a las clases bajas (por ejemplo: el aumento del IVA, la abolición de la jubilación prematura, el aumento de los límites de jubilación, el aumento de las cotizaciones sanitarias, la venta de los recursos públicos, la apertura de tiendas los domingos, etc). Alguien diría que esos ejemplos ya son suficientes para anular el argumento sobre hacia dónde “caen las cargas”, pero para nosotros no, porque queremos mostrar este hecho vergonzoso en su completa dimensión. Aun en relación a esas medidas famosas que “se echan encima del Gran Capital”, ¿Quién puede impedir que este mismo Capital, al que cobrarán los impuestos, no baje aún más el coste laboral en el sector privado, cortando los salarios para equilibrar este cambio en el sistema fiscal? La respuesta es obvia: ¡Nadie! Puesto que no hay ninguna legislación laboral en el país y ninguna surgirá, este hecho es la base de la depreciación extensiva del trabajo y de la vida. Y aquí hay que recordar la magia de todo este asunto. Si hubiera un rendimiento de la base imponible de las obras del capital griego hacia los trabajadores, a través del Estado, en el sentido del bienestar o del aumento de salarios en el sector público, entonces podríamos hablar de un intento de restauración de un viejo fantasma (que no resucitará nunca), el del estado del bienestar. Pero los ingresos provenientes de los supuestos impuestos a los armadores e industriales y la subida del impuesto de lujo acabarán parando en el gran agujero del FMI y del capital europeo. Y aquí reside la utilidad de la deuda, que no es nada más que un mecanismo continuo de chantaje, que establece la desregularización laboral y el óptimo desarollo capitalista. De hecho, no sólo no se echan cargas encima del Gran Capital, sino que se sobrecarga todavía más a los explotados. Cerramos este paréntesis con mil disculpas por haber usado vuestro tiempo para analizar algo tan absolutamente obvio.

El tercer memorándum será el peor de todos. Y no hace falta que seas un ideólogo con estatus, subrayando que «los jefes son los mismos, sean de derechas o de izquierdas» para darte cuenta, ni hará falta analizar cada una de las medidas que se tomarán y compararlas con las anteriores, como una víctima desesperada de la juventud de SYRIZA, para ver qué diablos podrás esconder de este nuevo manifiesto de genocidio social. Solo hace falta que seas un obrero, o un desempleado que ya lleva encima las consecuencias de los dos anteriores memorándums, al que el gobierno de izquierdas le pide todavía más sacrificios. Oye, esto es ya imposible. Y es justamente ésta imposibilidad la que debe ser percibida por el movimiento anarquista y revolucionario, para reconstituir la fuerza social y atacar al reunificado bloque burgués bajo liderazgo de la izquierda.

En este punto sería interesante permitirnos una reflexión histórica y filosófica. Vale la pena llamar la atención sobre un peligro real. La historia nos recuerda que cada vez que colapsa la izquierda tradicional (sea estalinista o reformista), el peso de sus errores ha sido repartido entre todas las tendencias de la liberación social. Y eso es porque las masas grandes no pueden distinguir las líneas verticales que separan a los anarquistas de la izquierda. Además, tenemos que tener en cuenta esta problemática y no permitir que la deconstrucción de la izquierda como izquierda (porque es más que probable que SYRIZA simplemente se transforme en una formación tradicional burguesa, después de extirpar su parte izquierda, como hicieron todas las anteriores fuerzas socialdemócratas), arrastre hacia el colapso con ella a los demás movimientos sociales.
Después de las elecciones del 25 de enero pero también en el tiempo antes de éstas, cuando se hizo obvio que SYRIZA iba a formar el próximo gobierno, algunos de sus nuevos parlamentarios que habían escuchado, quizás, a Ferenc Feher (el conocido intelectual húngaro que reinterpretó «el fin de la historia» de Fukuyama) estuvieron declarando fuertemente que «La victoria de SYRIZA disuelve al fin las fabricaciones ideológicas burguesas sobre ‘el fin de la historia’, porque sí que es posible que la izquierda gobierne y -por supuesto- gobernará de forma diferente”. Cinco meses después, la risa de Francis Fukuyama asalta la democracia griega, el futuro de la cual está ahora en manos de nuestro gobierno de izquierda. ¿Quiere ésto decir que creemos en la llegada de algun fin? De ninguna manera. Pero tenemos que subrayar que las risas de los capitalistas indican que su predominio total nunca se disolverá a través de la elección temporal de unos presuntuosos europeístas de la izquierda en el gobierno de nuestro pequeño país. El único factor que puede acabar con esta risa y las grandes narrativas sobre el fin es la acción del movimiento social. Del movimiento social como agente de mobilización de la iniciativa social contra la expansión de la colonialización de la vida por parte del Capital y el poder, contra la delegación y contra cualquier tipo de mediación.

En otras palabras, ningún nuevo establecimiento social-liberador puede estar basado en los mandatos del poder de la izquierda. Para nosotras este hecho no se presenta como un descubrimiento innovador. Jamás ningún establecimiento heteronómo puede formar nuevas relaciones sociales liberadoras, ni cuando lo desean de verdad los miembros de un «gobierno revolucionario»; mucho menos cuando se trata de la «nomenclatura rosa neoburguesa» que le encanta por alguna razón desconocida pretender ser «la socialdemocracia radical», con todo lo que pueda significar eso.

Aquí quizás hay que recordar otra vez a los de abajo el porqué la socialdemocracia no puede existir de nuevo. Es una buena ocasión para hacerlo, teniendo en cuenta que se ha comprobado ya que eso no puede pasar y, por este mismo hecho, cualquier agente político que invierte en su resurección colapsa al cabo de poco. La socialdemocracia fue la opción histórica de la administración capitalista en el Bloque del Este desde, aproximadamente, 1930 hasta 1970. Y fue elegida, entre la crisis de acumulación total del sistema capitalista y la amenaza revolucionaria del movimiento obrero que reivindicaba con pistolas «Todo el puto horno de pan». La administración socialdemócrata ha sido el único modelo que ha dado respuesta a este doble problema. A través de la intervención del Estado como factor económico central y regulador, progresivamente conseguió controlar la crisis de superacumulación. Mientras, al mismo tiempo, consiguió asimilar a la clase obrera a través de una política de bienestar con el fin de parar sus intenciones de conseguir un cambio total. Por supuesto, para los más resistentes, la represión asesina y la masacre de una guerra mundial han sido medidas suficientes para convencerles. La administración capitalista ha tenido éxito de hecho en desmontar el movimiento libertario y, aunque no pudo impedir las nuevas crisis, pudo formular nuevas tácticas como el préstamo interno para regular las crisis y evitar la necesidad de nuevas medidas de bienestar.

Entonces, habiendo gastado toda su utilidad, la gestión socialdemócrata (que no es nada más que el Capital en situación de emergencia) fue abandonada. Y, claramente, antes había protegido todos los bienes comunes en un espacio donde solo la clase burguesa podría acceder: el Estado. Y ésta, cuando le tocó el turno, los sacó de ese escondite y se los llevó a casa, delante de las narices de la ignorante clase obrera, a la cual estuvo complaciendo la vendida burocracia sindicalista. El capitalismo, entonces, no tuvo ningunas ganas de volver para atrás, a menos que se le obligase. Pero lo que se puede ver desde la historia es que el único que ha podido obligar capitalismo a cambiar de forma para sobrevivir ha sido el movimiento revolucionario, que sigue reivindicándolo todo. SYRIZA no es algo así. Si lo fuera, de hecho, no podría nunca juntar a la clientela electoral necesaria para gobernar en tiempos de democracia burguesa. Y aún esta clientela dejará de comprar en una tienda que no tiene nada más que ofrecer para parar su hambre. Y, en este momento, el rey no estará solamente desnudo, sino totalmente muerto.

Pero una obra tan agotadora y persistente no puede llevarse a cabo si nosotras no estamos presentes: el movimiento que ve como única perspectiva que el mismo pueblo regule sus propios asuntos. Ayudaremos de forma esencial si planteamos proyectos para conseguir la revertir la perspectiva a favor de la causa revolucionaria. Entonces, lo que se necesita es profundizar nuestro pensamiento y actualizar nuestra acción, redefiniendo nuestras herramientas hermenéuticas y teóricas sin abandonar el anarquismo y los principios anarquistas, porque éste es la riqueza desde la cual es suficiente aprender para ganar posibilidades.

Antes que nada, tenemos que reconstruir nuestra actitud hacia los oprimidos. En un periodo durante el cual las orejas están más dispuestas a escuchar y las bocas forman una pregunta honesta mucho con más facilidad, no nos ayudará especialmente una aproximación condenatoria de la sociedad, ni tratar de exorcizar la realidad de las colas infinitas en los bancos del enemigo. Además, la disolución simbólica de la vitrina explotadora se ha llevado a cabo por el movimiento anarquista desde ya hace unos años, a través de su contribución en la insurrección social de diciembre de 2008. Ahora debemos vencer colectivamente. Y para que pase ésto sería mucho mas eficaz impulsar la dignidad humana, convirtiéndola en conciencia insurrecta, si intentamos superar la realidad reestructurando sus funciones básicas. Esto podría suceder a través de un establecimiento político y económico compuesto y organizado sobre las necesidades sociales por parte de los propios sujetos oprimidos. Nuestras okupaciones, nuestras uniones de base laborales, nuestras asambleas, nuestras estructuras y todas las nuevas que surgirán tienen que apuntar a desligarse del -casi privado- ciclo del «rollo» y desarollarse como laboratorios públicos y sociales de reconstitución de la solidaridad social y con una coherencia dirigida hacia el conflicto colectivo y total con el Estado y el Capital. Los movimientos de rebajas unilaterales a lo mejor tendrán su rol en el empoderamiento de este asunto, pero aquí tendremos que tener cuidado. No se puede estar pendiente de las concesiones que pueda ofrecer el Estado. Aparte de eso, una lucha revolucionaria empieza cuando los acontencimientos colectivizan los conflictos y no es permisible que los restituamos a un nivel parcial.

Pero esta obra de construir estructuras, es decir todo este proceso de gestión dual, no puede quedarse sin una propuesta política colectiva que analizará la realidad social y política, teniendo en cuenta siempre el cómo la va a derrocar. Diluir la UE y la zona del Euro por parte de un movimiento emancipado-radical de los pueblos de Europa parece, más que nunca, la única vía posible. Por un lado, para profundizar en la lucha contra la clase burguesa y, por otro, para formar poco a poco en el tiempo -y solo a través de victorias contra el Capital- los términos de supervivencia y de mejoramiento de la posición de las clases plebeyas. Pero bajo ningún concepto -tenemos que destacar esto- el «desligamiento de Grecia de la UE» (un posicionamiento que, por terminología, solo subraya una perspectiva patriota) no constituye de ningún modo un «movimiento antiimperialista» autónomo, una actitud «progresiva-demócrata» o un «acto liberador» o, en cualquier caso, cualquier cosa de las que alardea la izquierda fuera del parlamiento. Por su parte, la sociedad que surgirá después de un «desligamiento» será la de la mala hostia; si calculamos que este famoso abandono no estará acompañado necesariamente por unas condiciones revolucionarias, sino mucho más probablemente por la visión de desarrollo nacional dentro del entramado de la economía nacional. Esa economía nacional consiste en un capital nacional alborotado que seguirá tanto aplastando a las fuerzas laborales por antagonismo, como intentando equilibrar las pérdidas de su papel, despreciado, en la división del trabajo-explotación global. Y por supuesto el capital nacional tendrá a su lado no solo un estado excesivamente protector, sino también la conocida mafia de la oligarquía y la muchedumbre nacionalista de burgueses paseando los yelmos que sobraron de las convocatorias espontáneas de apoyo a la negociación gubernativa. Sin embargo, la estancia en la UE y el Euro da la sensación de que la lucha de clases es de baja intensidad, porque se está llevando a cabo en un ambiente hostil hacia los oprimidos. El movimiento revolucionario necesita una ruptura, una brecha en la estructura del cumplimiento capitalista de la UE de los patrones para descubrir nuevas vías y crear más brechas. Alzar barricadas de este tipo contra la apisonadora del capitalismo global no es un acto insignificante. No tememos a lo difícil, tenemos que detectar todo lo que creemos que pueda acercarnos a la Revolución Social, la Anarquía y el Comunismo Libertario. El intento de destruir la estructura europea de odio, que sabemos que nunca se transformará al favor de los pueblos, es un posicionamiento que puede ser incluido en la condición general de la desviación revolucionaria. Este posicionamiento será un posicionamiento verdaderamente reaccionario si no esté acompañado por el posicionamiento claro de internacionalismo, de un internacionalismo que se opone estructuralmente al patriotismo de la izquierda y al nacionalismo de la derecha y la extrema-derecha y que lucha constantemente por la ruptura de la unidad nacional, sin parar su discurso y sin referirse a la aliberación nacional, un internacionalismo inspirado por un antifascismo antiestatal con marcos de clase claros.

El empoderamiento de los arriba mencionados procesos, en los días que por venir, es la condición necesaria para conseguir el derrocamiento de todos los gobiernos e instalar una administración revolucionaria de los consejos de las fabricas ocupadas, de las estructuras sociales, de las asambleas populares, de las uniones de base de trabajadores y desempleados.

“¡El orden reina en Berlin!” ¡Tontos verdugos! Vuestro “orden” esta fundamentado en arena. Mañana la revolución volverá a elevarse y, retumbando sus armas, declarará para vuestro temor:
¡FUI, SOY, SERÉ!

-de un artículo de Rosa Luxembourg, revolucionaria ejecutada por un gobierno socialdemÓcrata-

Colectivo por el Anarquismo Social «Negro y Rojo»
mauro-kokkino (at) hotmail.com
maurokokkino1936.wordpress.com
Domingo 12 de Julio de 2015

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This entry was posted on Σεπτεμβρίου 2, 2015 by in Για τη Συλλογικότητα.

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